Ya han pasado unos cuantos días que se han convertido en meses, desde que tome la decisión de terminar toda esa fantasía que nos habíamos creado era un abismo en el que estábamos, un vacío de comunicación que termino de extinguir los sentimientos mutuos de amor que algún día logramos sentir en la primera de nuestra relación, que como toda estación término en un invierno frió y distante.
De vez en cuando tengo sueños confusos de lo que vivimos que terminan en una pesadilla que hacen despierte en las madrugadas con un dolor en el pecho, no sé cómo llamarlo ni describirlo solo es una palpitación punzante en el medio, como si fuera un recordatorio que lo nuestro fue más tristeza que alegría. Un recordatorio permanente que los recuerdos jamás dejaran de estar. El subconsciente me lo dirá cada cierto tiempo cuando piense que te allá olvidado.
Podrá sonar esto como un reproche de mí mismo por no olvidarte a lo mejor lo es, pero de algo si estoy seguro esto una sola formalidad de descargar mis ideas en letras que taladran mi mente, de pensamientos que desorientan lo que suelo hacer cada día cuando ya pienso que no te recuerdo, el firmamento se conjuga con mi conciencia y te veo en mi resplandor. Aunque odie todo esto sé que fue lo mejor. Quien puede contra los designios del destino, solo somos marionetas de los sueños que tuvimos juntos y que hoy están en el sótano de los sueños destruidos.
Cuando piensas que el tiempo borro las huellas del pasado, la mente te traicionara para que te confíes y vuelvas a recordar con mayor fuerza.
Ricardo Ch.
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