Aquella noche del 9 de noviembre donde la luna era casi
inexistente Fernando por fin se atrevió
y le propuso a Luisana ser su novia y ella tímida pero sabiendo de antemano que
tarde o temprano pasaría esto acepto sin
titubear.
Fernando la envolvió con su mano la de ella y juntos fueron al jardín y con una voz tímida
pero segura él le dijo a ella lo siguiente:
-
Guardemos
un momento los dos, un segundo que quede entre nosotros, robemos los minutos
que nos sobran, consumamos las horas que restan de la noche, en el acto sublime de besarnos y amarnos,
antes que la rutina de la relación nos amarre de manos y nos convierta en otra
pareja que se aburrió de amar.
Luisana, quedo pensativa y dijo:
-
La
rutina nunca acabara nuestro amor.
Fernando con una sonrisa pícara en los labios expreso
-
Nunca
digas nunca hasta que no conozcas la rutina, es esa la que acaba hasta con el
amor más puro del planeta, por eso mi vida aprovechemos estos minutos porque ningún
de los dos conoces los designios del destino.
Y un momento de descuido de ella, Fernando sostuvo la boca de Luisana y la beso por
minutos que parecían horas. Comenzaba a si la historia desde cero sin las
complicaciones que de seguro tendrán en el futuro pero ahora eso no esta es
puro y entre bocanadas de labios se juraron amor una noche sencilla pero
especial para los dos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario